Saliste,
no te esperaba.
Llegaste
cauteloso como un gato,
pero
te parecías más a un caballo.
Llegaste
excitado.
Sorprendido
con los ojos más brillantes que la Luna.
Seguiste…
me fundí en ti.
Penetraste
cada fibra de mi razón.
Caíste
y recorriste sensaciones.
No
paraste.
Por
encima del dolor caminaste,
lo
transformaste.
Resignificaste
y te liberaste.
Ahí
vas, pintando tu camino,
regalando
amor, regalando vida.
Ya
no corres, ya no huyes.
Mirada
inmensa, contagias amor.
Llegaste
a lo profundo,
ahí
te encontraré.